La revolución no será retransmitida.
La primera imagen es la de un palacio en llamas bajo el bombardeo. Luego una voz en off nos dice que seis meses antes del golpe se prepara la campaña electoral. Un entrevistador realiza una encuesta. Cuando entrevista a los piquetes de la oposición, la última de las preguntas indaga en si se está con el camino electoral o por otro tipo de camino. Todos los encuestados, decorados con pegatinas y chapas electorales, responden que el camino electoral. Las elecciones se celebran. Antes de que concluya el recuento, algunos medios dan como vencedor a la oposición. En la calle, grupos de opositores celebran la victoria. Unas horas más tarde se confirman los resultados. No sólo no pierden votos sino que la diferencia ha aumentado. No pueden destituir a Allende con las urnas. A partir de ahora la estrategia será, dirigida por la CIA, la del golpe de estado. Así comienza “La Batalla de Chile”, documental que Patricio Guzmán filmó con vocación subversiva y de amplio fresco del proceso revolucionario de Chile. Recogió la historia de la lucha de un pueblo sin armas que fue derrotado por el boicot, la desestabilización económica en manos de los Estados Unidos, los grupos fascistas y la traición de los altos mandos de las fuerzas armadas. Como dijo el sabio barbudo, la historia se repite una vez como tragedia y otra vez como farsa, una oscura y vil farsa. La dantesca repetición está en Venezuela. La «guerra sucia mediática» librada contra el presidente Hugo Chávez es la réplica exacta de lo que se produjo en Chile contra el gobierno democrático del presidente Salvador Allende. Para romper el cerco mediático que sufre la revolución bolivariana, el documental “La revolución no será transmitida” es una respuesta ante tanta mentira, ante tanta farsa. Se trata de un documental político, comprometido con la verdad que desenmascara el uso y manejo de la información como arma de guerra contra un gobierno elegido democráticamente. ( extraido de www.rebelion.org )

